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LA RUINA DE UNA VIDA

La fragua del infierno: Malleus maleficarum; maleficas et earum

adrian esteban ortiz sanchez

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Mi madre me trajo a este mundo, entre ella y mi padre me educarón, pero nunca sere lo que ellos esperan, no se si sentirme aliviado o desepcionado
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Hola desde lo mas profundo de la oscuridad de sus propias almas, dejan un mensaje

Atte: Jan Valeck el vampiro

PD: Cuiden sus espaldas no sea que las criaturas de la noche ronden vuestras almas...

 

Adevertencia lease bajo su propio riesgo, lo aqui contenido puede crear ardientes deseos de matar de la forma mas cruel al autor, lo cual es malo para su salud...

 

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...
Aizita..... ^^

Te quiero mushiiiisimo ninio, siempre es un lacer leerte...

Dec. 29
Aaaaah!!**
todo lo qaue escribes es cautivante...
no se porque de repente me entro la necesidad de comer una galleta...
yomy!!**
si, listo, prosigo!!!!!
Te quiero mushiiiiisimo
sabes? quisiera leerte un poco más dulce...
se que es dificil para un vampiro...
pero a lasw princesas de dulce...
nos da un poquitin de miedito... jajaja
te kiere la princesa mazapán.... smuack...
Dec. 13
Dios H. P-wrote:
no espublicidad, pero entra al espacio de trasero y checa las fotso viejo, metelas aqui y deja que el vano universo se deleite
Nov. 15
May 18

Sabes aun sigo mirando la luna llena

Alguien alguna vez se pregunto la razon por la que ocurrieron las cosas tan rapido. Si apenas te conocia, incluso me habian dado 3 meses.
Yo respondi que te conocia desde mas tiempo, pero realmente esa no era la razon. Tu eras una persona completamente diferente, interesante, misteriosa que es capaz de hacerme dudar tan rapido como convencido estaba. Nunca he dudado que seras la persona que se encontrara a mi lado cuando yo tenga canas en los oidos y sea completamente funcional. (ahora no lo soy asi que albergo la esperanza de que cuando se mas anciano logre serlo). Me haces enojar, me haces esperar, me haces sentir triste, inseguro, ansioso, temeroso e inutil. Pero a su vez el tan solo verte me hace completamente feliz (compensando toda esa espera al verte llegar tan linda y tan avergonzada por tardarte), al grado de ya no poder escribir jajaja, me das una seguridad magica, las ansias se vuelven esperanza; aquel debil se convierte en un caballero de brillante armadura solo con el simple destello de una lagrima tuya, con eso, siento hervir mi sangre, inlcuso enloquecer de ira contra aquello que te a causado aquel gran dolor (que en muchas ocasiones he sido yo, por cuestiones malcompredidas). Segui mi camino intentando sobrevivir despues de una obsecion, saliendo completamente ileso, entonces te reencontre, al principio las emociones dormidas de antaño despertaron, pero quisieron pronto no haberlo hecho, Tu solo eras un dulce sueño...
Pero ahora estas ahi, mi camino, mi dueña, la que me hace ser la que soy. Soy un payaso cuando estas triste, un monje cuando necesitas paz y un critico cuando necesitas sobresalir. Todo esto es porque realmente te amo, si sere capaz de dejarte, si, seria capaz, solo si tu fueras la que me lo pidiera y me dieras una buena razon para ello, nunca te dejare sin luchar, por ti ire contra la tormenta (que ya lo he hecho), asi tenga que arrastrarme llegare hasta ti (igual, aun me duele algo mi rodilla jajaja) esta lucha es como te demuestro que te amo:
Siempre estare contigo
Cuando necesites compañia, que te apoyen o simplemente quieras verme; estare a tu lado
Cuando necesites que te defiendan y te protejan; estare enfrente
Cuando necesites que te obliguen a continuar y dar lo mejor de ti; estare atrás, aun cuando tenga que empujarte
 
estas son mis promesas, estas no son solo palabras, esto no es solo querer, esto eres tu mi amor
 
La vida te trajo hasta mi, contigo me ha pagado todo lo que me debia, incluso creo que ahora yo soy el que le debo
May 07

Arcaine Capitulo segundo: Tierras Hómicas – Las pruebas del enano "incompleto"

Recorriendo la periferia conseguí llegar a las costas de la Tierra Dorada – debajo del peñasco – susurre, buscando la balsa del anciano, observe a mi lado la enorme piedra de la que había bajado. Pensé un momento sobre la valía de mi cargamento, decidí ocultarlo. Con ayuda de unas hojas de las raquíticas palmeras de la costa envolví a la espada y sujetándola de nuevo con las lianas quedo hecha un horrible saco, de un árbol conseguí unos pequeños retazos de leño para cubrir por los lados los filos de la lanza, con otras hojas y enredadera las cubrí, e igualmente todo el largo de la lanza, termino convirtiéndose en una vara de viaje.

Todo mi equipo lo coloque en mi espalda y con esfuerzo trepe la roca, avanzando de lado llegue a una pequeña playa envuelta entre los pliegues del peñasco, encontré la balsa entre la negra arena, dentro de ella encontré una oscura capa de viaje, y una nota “la siguiente parte esta en los Hielos Nórticos” Fruncí el entrecejo, di un suspiro y me coloque la capa, que tenia una capucha, era tan vieja como mi vestimenta. Con algo de frustración empuje la balsa a las tranquilas aguas del abismo, cuando mis pies tocaron al agua me di cuenta que no chapoteaba,  las olas no rompían con violencia en la playa todo era tranquilidad. Me subí sin esfuerzo, tome los remos y comencé a avanzar ligeramente entre las aguas negras; los remos salían limpios del agua, secos; la balsa no generaba la estela que todos los barcos dejan, asombrado por la magnificencia de la isla y del mar que la rodeaba no me percate que llegue a la playa de las Tierras Hómicas en un santiamén.

Deje mi embarcación, en la playa, sin amarre alguno, no tenia la intención de regresar al maldito lugar del que procedía. Camine un rato antes de llegar al poblado de los refugiados, la zona donde los exiliados formaban un nuevo hogar. Observe con los ojos muy abiertos la ciudad – es maravillosa – murmure las pequeñas casa hechas de troncos de palmera y sus techos de paja, sus humeantes chimeneas le daban un aire de tranquilidad extrema. Las empedradas calles desembocaban en una gran fuente, una ciudad típica, mas no así sus habitantes; de todas las razas y especies con rasgos humanos, la tierras Hómicas protegían desde los enormes gigantes hasta los pequeños duendes, que por alguna razón abandonaron sus hogares, nadie sabia nada de los demás, así ellos no sabían de ellos. Todo era comprensión y mutualismo.

Me dirigí apresurado hasta las aguas de la fuente y tome de ella con enormes sorbos. Una vez saciada mi sed, observe detenidamente las casas, no tenia dinero así que no podría comprar suministros para mi largo viaje. Lentamente me acerque a una forja, preguntándome si necesitaría algún trabajador, pero antes de que lograra entrar un enorme herrero salió a mi paso; su aspecto era el de un bárbaro, debía medir una vara con 7 hojas de alto, su pecho musculoso estaba tatuado con un lobo, calvo, tenia la piel curtida, aunque no sabia si era por el hecho de que trabajaba en una herrería o porque tiempo atrás fue un guerrero. Di unos pasos hacia atrás, me miro con desconfianza, pero no tardo en dibujar una amplia sonrisa

- Hola forastero ¿eres nuevo? – Me dijo sin dejar de sonreír – te damos la bienvenida a “La Tachuela” la mejor armería de todo Artderia, se que de seguro no tienes dinero pero puedes decirle al viejo Angus que te de un descuento

- ¿Tu eres Angus? – pregunte vacilante, el me miro sorprendido y soltó una sonora carcajada que hizo voltear a mas de un transeúnte.

- No por los dioses no, yo soy Harm – mostrando sus enormes bíceps tomo un martillo que ocultaba en la espalda – soy el aprendiz de Angus, el viejo enano ya no esta en condiciones para trabajar así que contrata de vez en cuando algún tipo fornido – después mirándome me dijo – te vez fuerte, ¿De donde vienes Guerrero?

Mirándolo vagamente, a través de mi capa, con una ceja arqueada le dije con una sonrisa – Que no se supone que Silipín no se hace ese tipo de preguntas a los extraños – su rostro cambio drásticamente, pensando en que tal vez herí su orgullo me dispuse a huir, pero alcanzándome con sus enormes manos rió estruendosamente

- Nos vamos a llevar muy bien extranjero – rodeo con su brazo mi cuello y me condujo hasta el viejo Angus, en la sala de herraje de caballos, el se encontraba sentado en una vieja y apolillada silla mecedora, su enorme barba y su extraño sombrero me dificultaba diferenciar bien al enano aun con su común vestimenta de herrero, el enano despedía una aura de sabiduría.

- Viejo te traigo a otro – soltándome me dio un pequeño empujón que me coloco enfrente del viejo, alzando su sombrero me observo con displicencia

- Me traes a otro niño para hacer el trabajo de un hombre – sus palabras me hirieron profundamente, pero ahogando mi rabia le dije con humildad

- Mi señor soy solo un campesino exiliado que necesita comer, si usted me pudiera…

- Dar trabajo – se adelanto a decir mi nuevo amigo, pero ante la mirada fría del enano, el retrocedió borrando su carismática sonrisa

- El me trae a muchos simplones sabes, también ladrones, mentirosos y tu no eres la excepción  - levantando su mano derecha saco de la nada un terrible marro, golpeando el suelo enfrente de mi, el aire producido por el impacto levanto mi capa dejando ver mi roída armadura y mi oxidada espada.

- De donde eres guerrero, porque mientes a un enano – se levanta de su asiento, su musculoso cuerpo lo hace ver ridículo por su baja estatura, mide una vara cuando mucho de alto – esta es una región tranquila y tú no me das confianza

- Realmente no soy de temer – dije intentando calmarlo – solo soy un forastero, aunque se que Silipín acepta todos los forasteros, no ve con buenos ojos a los guerreros – mirando al ayudante del herrero me dirijo fríamente – aunque aceptaron a este enorme bárbaro

Como si mis palabras no hicieran mella en el enano camino hacia Harm tomándolo de las manos lo manda a calentar la fragua, se voltea a mí y con duras palabras me reprende

- En primera muchacho, soy tan viejo que luche contra los titanes hace trescientos años y aun entonces no era joven; segundo, como te atreves a intentar saber mas de las cosas que ocurren en esta ciudad siendo tu un extranjero y tercera, ese joven – sus ancianos ojos se tornan vidriosos al mirar al Harm – es un alma tan noble que solo por él Artderia merece la salvación, llego a mi siendo un pequeño, así que no es un guerrero, el tatuaje que tiene yo se lo hice para que los demás guerreros que llegaron a este lugar le tuvieran el respeto que merece.

Me tomo de mis cabellos, ciertamente el bárbaro no es como los recuerdo, me rio de mi mismo, ¿Recordar? Es ridículo usar esas palabras siendo que yo no se nada, me dirijo al enano

- Tienes razón, fui muy… insensible, es que he viajado mucho y tengo hambre – me descubro mi cuerpo y continuo – mis ropas como ves son viejas, no tengo dinero y como dijo Harm si usted me diera trabajo se lo agradecería

La dura expresión del enano dio paso a un aire comprensivo, acaricia su vieja barba y grita con una fuerza que me sacude - ¡¡¡HARM!!! ¡¡¡VEN AQUÍ MUCHACHO!!! – me mira de reojo, yo me mantengo callado. Sin tardanza el ayudante llega algo agitado

- ¿Qué ocurre maestro? – pregunta asustado

- Dile a tu hermana que prepare doble ración esta noche tendremos un invitado – se acerca a mi con solemnidad y me olisquea – y también que prepare un baño caliente

Aquel comentario me hace sonrojar, con timidez pregunto

- ¿Me acepta entonces? Quisiera intentar ayudar en lo que pueda de inmediato – el anciano ni siquiera me voltea a ver tan solo me dice

- Según tu, estas muy cansado por tu viaje, como podrías ayudarme en ese estado, descansaras esta noche, te bañaras y mañana te pondré a prueba – el enano comienza a reír diabólicamente – si las pruebas, por cierto como te llamas

- No lo se – respondo, el enano me mira y se aleja

Me quedo solo en la habitación de herraje confundido por su aparente alegría, no se que hacer, me acerco a la silla donde se encontraba el enano inclinándome intento sentarme, una vos en el fondo de la habitación grita

- Ni si quiera se te ocurra jovencito, ven acá, Misha te a preparado el baño así que apresúrate.

Obedeciendo al acto, camine por la fragua que se mantenía encendida, mas atrás se encontraban unas escaleras que llevaban a una hermosa casa, aunque el hecho es que realmente no me sorprendió ya que conocía la habilidad de los enanos para darle forma a lo amorfo, el viejo Angus me guio hasta una habitación una hermosa bañera tallada en mármol se hallaba  justo en el centro de la habitación, una red de bambú suministraba agua al que supuse era el baño.

- El agua esta perfecta – musito una dulce voz a mi espalda, era como el tintineo suave de campanillas, al darme vuelta me encontré con una hermosa ilusión, ya que en ese momento no sabia si estaba soñando, una joven doncella se encontraba delante de mi, sus cabellos negros y brillantes caían cortos hasta sus hombros, sus ojos almendrados eran color miel, su tersa piel tenia la blancura de la espuma muy tarde me di cuenta que había transcurrido mucho tiempo sin que yo dijera nada

- A-a g-gracias – balbucee atónito ante tanta belleza, de pronto un sobre salto me hizo regresar a la tierra, las orejas de aquella mujer eran largas y puntiagudas caían suavemente casi tocando sus delicados  hombros – eres una…

- Liandra – ella bajo su vista apenada, dando media vuelta se alejo tristemente. Bruscamente me di cuenta de mi descortesía, a mi lado el anciano me miro enojado, yo intente disculparme  pero el me detuvo

- No solucionaras nada hoy, ella es muy sensible con respecto a su condición, báñate, alinéate esa barba y se un hombre, come y descansa, ya tendrás tiempo de componer las cosas, aunque no tiene sentido querer arreglar las cosas cuando no están rotas.

Suspire, no comprendía sus palabras pero recordando al anciano del pantano pensé que tenia razón, me desvestí y me metí a la bañera, durante largo rato no deje de pensar en Misha, las liandras hasta donde recordaba eran una maraña de razas, tenían la belleza y sabiduría de los elfos, la mortalidad y el corazón de los humanos, la magia y entereza de los druidas, y la dulzura de las ninfas, todas esas generaciones habían hecho que sus orejas crecieran desmesuradamente, que le brotaran unas especies de cuernos que cubrían delicadamente sus cabellos como las ramas de un árbol y una pequeña cola marina. Me lave lo mejor que pude, intentando borrar las marcas que tatuaban mi cuerpo, mas no pude, sin mas me salí del baño, buscando mis ropas me encontré con unas nuevas, constaban de una camisa de lino y un pantalón de lana negra, zapatos nuevos, me las puse y guiado por mi estomago llegue hasta la cocina, una enorme mesa hecha de una sola pieza de roble, y sillas igualmente talladas en una sola pieza pero estas eran de caoba, en el extremo lejano el enano Angus se encontraba sentado y a su lado derecho sonriendo Harm, creo que ignoraba lo que le había dicho a su hermana, tímidamente espere a que me sentaran, que para mi desgracia fue al lado izquierdo de Angus enfrente de Harm, la mesa ya estaba servida, carne de ciervo, con pan de trigo y algo de licor

- Y Misha no nos acompañara – pregunte tímidamente, el anciano haciendo un mohín me respondió

- No, ella ya comió, así que como ya es tarde prefirió retirarse a descansar.

- Yo no intentaba ofenderla – me disculpe, Harm me miro con extrañeza – solo que no esperaba que ella fuera una liandra, como dijo que mi amigo es su hermano – me detuve al sentir la pesada mirada del anciano, Harm se levanto y se retiro, no dijo nada, suspire de nuevo

- La mayoría de los hombres la miran como tú la viste al principio, encantado por su extraordinaria belleza, pero cuando notan sus orejas de liandra, se vuelven asqueados – Angus enciende su pipa y continua explicándome – todas las especies a las que pertenecen las Liandras las aborrecen, al igual que sus contrapartes los Silprons nadie los quiere. Harm cuando llego a mi, tenia en sus brazos un pequeño bulto, era un bebe, Misha mi dulce Misha, los crie con amor, con el amor que un veterano puede dar, ¡que aunque no sea mucho es de la mejor calidad! – Angus golpeo la mesa con mas pasión que violencia – Harm tiene muchas pretendientes por su carisma y su físico, pero Misha tiene que esconder su vergüenza delante de las demás personas, yo le he dicho que no lo haga debería estar orgullosa de lo que es, seria igual que un enano intentara ocultar su estatura, todos somos así porque así debemos ser, pero nada la convence, los jóvenes la han herido demasiado – viéndome con desenfado agrego – no tienes porque preocuparte, fue solo un sobresalto lo comprendo, mañana estará bien así que come y después descansa, en el tejado hay heno suficiente como para que te puedas hacer una cama

Termino su conversación bruscamente al ver entrar a Harm, su eterna sonrisa no parecía afectada, así que supuse que no había ocurrido nada, la comida transcurrió rápidamente, devore todo lo que encontré a mi alcance, dando gracias ayude a levantar la mesa y me ofrecí a lavar los cubiertos tarea que le toca a Misha según me dijo Harm, así que el decidió lavarlos para dejarme a mi descansar. Exhausto me deje desplomar en mi improvisada cama y Selín abandono su guardia para dejar pasar a Aponis.

 

Una torrente de agua me despierta, agitado intento desesperado encontrar un lugar seco donde respirar, cuando recobro mis facultades me encuentro a Misha con una mirada indiferente, con su dulce voz me dice

- El maestro Angus me mando a despertarte y a decirte que las pruebas comenzaran ya – sin más baja las escaleras alejándose de mi “cuarto”. Harm me lleva unos ropajes sonriendo me dice que espera sinceramente que logre pasar las pruebas del anciano – no son tan difíciles cuando le encuentras el modo – me guiña el ojo y a modo de confidencia me dice – le gustas mucho a mi hermana, je, nunca la había visto así – esto ultimo me hace sonrojar, yo soy solo una escusa de guerrero ella es una diosa, mis pensamientos se pierden, por lo que Harm me tiene que sacudir para despertarme.

Harm me condujo a un claro a afueras de la ciudad, ahí se encontraban reunidas muchas personas, escuchando me entere de que muchos intentaron completar las pruebas pero nadie lo había conseguido salvo Harm. Una extraña conversación entre unos niños me llamo más la atención que los gritos de ánimo de los ciudadanos de Silipín

- Te digo que vimos a un extraño flotando, se acercaba a las costas desde Rossengore

- No te creo, nadie regresa de la tierra de los muertos – le responde escéptico uno, otra niña le grita al incrédulo – si yo estaba con mi hermano, el parecía que remaba pero flotaba en el aire

Aquello me estremeció, si eso era cierto, explicaba la razón de que las tranquilas aguas no se agitaran por mi paso - ¿Qué fue lo que hizo aquel anciano? – una gruesa mano me saca de mis cavilaciones, Harm con su habitual humor me entrega un pequeño martillo, lo observo extrañado, y señalando un montículo de piedras me dijo

- Tu primera prueba consiste en arreglar las piedras y tomar lo que se encuentra en la punta

Observe incrédulo, la formación se veía tan inestable que el mas pequeño movimiento podría desplomarla, el enano que estaba sentado con la audiencia sonrió burlonamente, hiriendo mi orgullo sostuve lo mas fuerte posible el martillo, rodee la montaña artificial. Buscando me lleve unos minutos, no sabia exactamente que buscar, observe las piedras que formaban aquella montaña, todas estaban cuidadosamente colocadas, todas excepto una que se encontraba situada en la base de la montaña, parada apenas si estaba en equilibrio, aun así no supe que hacer meditando un rato decidí golpearlo, pero me contuve las piedras se desplomarían delante de mi, rascando mi mentón a través de mi barba, me sobrevino una magnifica idea, corrí hasta el bosque, todos dejaron escapar un resoplido de decepción ante mi aparente huida. Busque unos pequeños maderos y con una cuña que encontré entre la hojarasca le di forma a unos pequeños troncos, regresando de inmediato, medí los pedazos de madera que traje y con dos apuntale el orificio que dejaba la piedra, esta dejo de temblar y con algo de temor comencé a trepar por la pared, confiando en que mi trabajo tendría éxito, al llegar a la cima me encontré con una muñeca, tomándola regrese. Los presentes me regalaron un caluroso aplauso, una pequeña humana salió de entre aquella mezcla de razas y con un aire tranquilo me pidió la muñeca. El público comenzó a murmurar pero ninguno aplaudió como yo habría esperado, al parecer mi hazaña no les pareció algo sorprendente.

- Es hora de la segunda prueba – el enano no se mostro tampoco sorprendido, así que pensé que tal vez muchos lograron realizar esta primera prueba, me llevo a la zona donde había encontrado los maderos; ante mi se alzaba otra gran muralla de piedra, dándome de nuevo el martillo me dijo con voz áspera – ahora debes destruir esta muralla que yo mismo construí, nosotros regresaremos mañana, si quieres puedes acompañarnos, mas tienes 3 días para derribarla – y sin mas todos se retiraron, dejándome completamente solo con mi martillo. Intentando contenerme, comencé a analizar la muralla y la situación

- Si me dio este martillo entonces debe haber una falla – me hable a mi mismo, pero aun así me quedaba la pequeña duda sobre el hecho de que el la construyera ya que era un enano y eso le daba a la muralla muchos puntos sobre mi.

- Si buscas una falla no la encontraras – me dijo Harm que se encontraba detrás de mi divertido de mi forma de tocar la piedra

- Debe haberla si no como diantres quiere que la derribe con un martillo – dije algo irritado observando mi prácticamente inútil martillo

- Ha pero el detalle esta en que el te dio el martillo, mas no dijo que tenias que destruirlo con el – me sonrió, pero antes de agregar algo el grito del enano lo dejo helado haciendo que se retirara como rayo.

Solo de nuevo comencé a golpear con todo la fuerza que mi decrepito cuerpo me daba, pero ni siquiera logre astillar una sola roca. Dejando el martillo a un lado levante unos troncos mas pesados y me arroje contra la muralla con los mismos resultados. Después de varios intentos infructuosos decidí retirarme de la contienda, sabía que esta prueba seria la final y que mañana me esperarían más. Cuando llegue a la casa del enano me miro con un aire burlón, así que no dije nada y simplemente me dirigí a mi cama y sin más me dormí

Así amaneció el segundo día.

Al despertarme aun no amanecía, así que me vestí con presura y me dirigí a la salida de la casa solo para encontrarme de frente con el enano Angus

- ¿A dónde te diriges con tanta prisa? – me pregunta sosteniendo una escoba

- Solo intentaba ir a destruir el muro – respondí algo asustado por su actitud

- Mira ya has dormido en mi casa 2 noches sin hacer nada, así que esta vez antes de preparar todo barreras la fragua y después iras a almorzar, una vez que termines lavaras los cubiertos y acompañaras a Misha a comprar los víveres – dicho eso me alcanzo la escoba y me dejo solo.

Todo esto era algo que no me preocupaba, aun así creía que lo hacia con la mayor intención para que no tuviera tiempo para destruir la muralla y con este pensamiento en mi cabeza tome un balde con agua y comencé a rociar todo el piso

- ¿Qué demonios estas haciendo? – me grito el enano, haciéndome dar un respingo

- Estoy rociando agua para que no se levante el polvo, aquí hay virutas de metal que puede ser muy peligroso inhalar, el agua evitara que se levante – le respondí algo aturdido

- Y ¿Dónde aprendiste a hacer eso? – esa nueva pregunta me dejo desconcertado, si bien es cierto que ningún guerrero que se enorgullezca de serlo sabe usar una escoba, para eso tienen a sus mozos y doncellas.

- No lo se – trague algo de saliva al sentirme observado y analizado por la penetrante mirada del enano

- Muy bien sigue – y sin mas me dejo solo de nuevo, pero aun sentía que me observaba mas no quise voltear a averiguar. Una vez concluido la limpieza del suelo, me apresure a limpiarme para desayunar. De nueva cuenta me encontré al enano, esta vez con un pedazo de cristal reflejante

- Vete a dar un baño, y por amor a Mesthof aféitate – algo avergonzado asentí. Ya en el baño me mire en el cristal, era la primera vez que me veía como realmente era, mi cabello era largo y con tintes negros y cafés, mis ojos eran redondos y negros. No era algo fuera de lo común. Me afeite como me lo pidió el enano, también me corte mi cabello. Una vez listo me mire de nuevo y sonreí, realmente no estaba mal, no digo que fuera muy atractivo pero al menos tendría alguna oportunidad con Misha, entonces me percate de algo raro, una extraña marca adornaba la parte alta de mi mejilla derecha justo debajo del ojo “tal vez una marca de guerra” pensé, si yo era un guerrero, pero aun quedaba la razón de que yo supiera barrer, entonces seria una marca de propiedad junto con todas las demás marcas de mi débil cuerpo. Ya listo me encamine al comedor esperanzado de verla. Pero no estaba ahí, de todas formas aquella mujer me acompañaría o mejor dicho yo la acompañaría a ella al mercado así que no había problema. El viejo Angus me sentó a su lado complacido del cambio sufrido en mi, después llamo a Harm que lo mando a traer el almuerzo. Con un poco de esfuerzo comí lo que fuera aquello que mi amigo había traído, era muy diferente de lo que yo había probado la primera vez que llegue a este lugar, una vez terminado di las gracias, retire la mesa y me dispuse a lavar los trastes con un poco de nausea provocado por el alimento que acababa de ingerir. No había estado en la cocina, en aquel intento de ayudar cuando ofendía a Misha me lo habían negado, por lo que me maraville a mas no poder de la magnificencia de aquel cuarto, utensilios de metal colocados de una forma sorprendente, todo en aquel lugar se movían por mecanismos ocultos, la caldera se atizonaba automáticamente, y un pequeño elevador colocaba la vajilla en los estantes mas altos. Supuse que todo esto había sido creado por el enano cuando el se había encontrado solo y sin la ayuda de sus “hijos”. Rompiendo el encanto de la zona Harm entro feliz

- Pasaste la tercera prueba – grito con un gran entusiasmo, yo no entendía aun a lo que se refería – la mayoría se enferma solo de oler esa comida – solo cuando dijo “comida” comencé a entender a lo que el se refería, por lo que sentí un pequeño vértigo, mas hice un esfuerzo sobrenatural para no devolver – deja eso – continuo – es hora de que vayas por los víveres

- ¿En serio? – dije algo emocionado, ya había pasado 2 pruebas de… bueno la verdad es que no sabia ni siquiera cuantas eran, y ahora tendría un momento con Misha, una oportunidad para disculparme. Me acompaño a la salida y me alcanzo una hoja de papel y unas piezas de oro

- Esta es la lista y atrás esta un pequeño mapa para que llegues a los bazares

- ¿A caso Misha no me va a acompañar? – pregunte algo decepcionado, el me miro y sonrió alejándose rápidamente con la actitud que recuerda a un niño que tiene un gran secreto y no quiere que nadie lo sepa pero que esta apunto de escaparse de su boca. Sin otra opción me marche a los bazares, increíblemente solo me mandaron por un poco de miel

 

- Aquí tienes Weiisnou – me dijo al verme aquel tendero sonriente

- ¿Perdón? – pregunte arqueando mi ceja izquierda por la forma en que me había llamado me dejo desconcertado

- Eres la nueva victima del enano Angus ¿No? El nos dijo que te llamabas así – después de eso asentí, me disculpe por mi reacción argumentando de que no esperaba que supiera mi nombre – todo el mundo la sabe – me dijo alegremente – es un espectáculo ver hasta donde soportaras

Una vez terminada la transacción me retire pensando sobre mi nombre “Weiisnou, ¿Qué significara?” llegue sin tardanza a la casa solo para que Harm me indicara que la tercera prueba ya estaba lista. El camino que tomo era hasta la playa donde se encontraba una pequeña costa escondida, con toda la imagen de lo que era Rossengore, asqueroso lodo en el que toda vida se ha perdido

- Espero que estés listo – ante mi el enano me ve con fieros ojos, mas aun no comprendo a que se refiere con eso – este es uno de los mas peligrosos pantanos de Ardteria, junto con Rossengore y solo uno a podido lograr este reto mas de una vez

December 31

Año nuevo

Bueno, despues de mucho el año al fin llega a su termino. En este dia de abrumadora felicidad (a de ser tanta que me deprime) las cosas, como siempre a mi persona no le han salido bien. Pero aun asi, espero y agradezco que me permitan llegar a ver el final de otro año. Un año donde encontre felicidad y otro tipo de tristeza, por aquella persona a la que amo. Donde amigos regresaron y se marcharon, haciendome sentir dichoso y triste. En un año, en el que al fin parece que he madurado (aunque sea un poco), en este año he cambiado el metodo y me ha resultado muy bien.
Al final de cuentas todo se resume a "serenidad y paciencia" celebres palabras de un hombre grande, lastima que sea de ficcion. Al igual que todos tengo esperanzas guardadas para el año que viene; pero siempre se mantiene se medroso sentimiento de que nada saldra como espero.
Aunque si he de ser honesto siempre espero que las cosas salgan mal, la vida nos trata mal si hemos porque somos lo suficientemente fuertes para afrontarla, es una de las cosas que aprendi, Ademas que el trabajo duro y la dedicacion no son tan mal recompensadas.
Es mas que eso por lo que pido que en este año me conserven a mi seres queridos y/o amados al igual que a todas las personas en el mundo.
Y espero que en este año si cumplan sus cometidos pero por favor esfuercence un poco
A Dios rezando y con el mazo dando
 
cuidense y feliz año
 
aaaaaaaaaahhhhhhhhh un zombie
September 29

Mi niña

Una cancion dice:
Como describir mis sentimientos
como describir que es lo que siento
Y en realidad es precisamente eso
No hay palabras que indiquen
con exactitud lo que eres para mi
en la vida que he recorrido,
a oscuras y en solitario
eres lo mas precioso
lo sublime, excelso
maravilloso
mas todas esas palabras
vanas y sin esencia
no logran plasmar todo lo que siento
tu eres mi vida, y aun asi
esta no alcanzaria a cubrir
la magnifisencia de tu existencia
 
Como describir mis sentimientos
como saber que es lo que siento
si algun día sentí no lo recuerdo
hoy yo nací dentro del cielo
como uno puede sentirse tan féliz...
 
February 24

Arcaine;capitulo primero: el despertar y los muertos

Abro los ojos, me encuentro recostado en un altar de piedra, en un lugar que no reconozco, intento moverme pero mi pierna izquierda me duele, el dolor es insoportable, con esfuerzo me levanto, me encuentro desnudo, miro con detenimiento mis manos, están marcadas con líneas negras que dibujan extraordinarias figuras y estas se  extiende en todo mi cuerpo hasta los pies, es entonces cuando una pregunta me sorprende ¿Quién soy yo? Mis latidos se aceleraran, mi respiración se agita, observo alrededor, estoy completamente solo, intento recordar en vano, ¿Dónde estoy? Comienzo a caminar trabajosamente entre las ruinas de lo que parece ser un viejo templo, aunque me encuentro solo, las estatuas de unas criaturas amorfas me dan la sensación de estar siendo observado, vigilado. Mis pies me llevan a una cámara llena de esqueletos, guerreros a juzgar por las armaduras que lucen, o lucían – al menos ya no estaré desnudo – pensé alegremente, pero pronto se me desvaneció la alegría al notar el deteriorado estado en el que se encontraban, lo mejor que conseguí fueron unos harapos que apenas cubrían mi desnudez, así que me cubrí con los retazos de camisas de lana, y de las viejas armaduras, al menos las que no se desmoronaban en mis manos. Termine cubierto por una pobre armadura de cuero roída, si se podía llamar así ya que solo constaba de unas correas que unían a un trozo de cuero curtido que cubría parte del pecho, en el lugar donde se encuentra el corazón, sujeta a una hombrera de metal oxidada y agujereada; tres pantalones que juntos cubrían los  agujeros de los otros y para que no se movieran tanto las ate con una cuerda de los girones de los ropajes de uno de los cadáveres por los tobillos, y con ayuda de unas rodilleras, igual me hice un cinturón; me conseguí también unas botas con suelas bien cuidadas salvo por unos daños provocados por los insectos, era lo mejor de mi indumentaria, por lo que supuse que el guerrero las estrenaba al venir aquí, a este lugar  donde encontrarían su muerte.

Seguí vagando por entre los cadáveres para hacerme de lo que pudiera ser de utilidad, encontré un escudo de torre y una espada con punta de diamante, doble filo; me sorprendió el hecho que supiera sus características, instintivamente me coloque el escudo en el brazo izquierdo, y con la derecha blandí la espada; comencé a maniobrar mi recién adquirido armamento y me percate que no podía moverme con libertad – tal vez no soy un guerrero – medite un momento – pero si no soy un guerrero, que hago aquí – intente algo nuevo, intercambie la espada y el escudo, mi capacidad motora mejoro bastante – bueno, al menos ya se algo mas de mi – sonreí – soy zurdo – continúe por los desolados pasajes de esta ruina, cada pared se encontraba tapizada con musgo y sangre vieja, mas no lograban ocultar por completo las imágenes que adornaron los muros, figuras tremendas se abalanzaban contra un caballero de reluciente armadura, los demás muros mostraban como el caballero venció a los monstruos enviándolos a una zona oscura, un extraño escalofrió recorrió mi espalda, reconocía esa armadura, la había visto antes pero no recordaba donde. No insistí, cada vez que intentaba recordar el dolor de mi pierna se extendía, deje pues a mis nuevos amigos en su tumba, para que descansen en paz.

Después de un corto recorrido llegue al fin a la salida, una lánguida luz se colaba por ella, supuse que era de noche, y la luz filtrada era la de Selín; llegue con esfuerzo a la salida, frente a mi se erguía un pantano enorme, oscuro como la garganta de los lobos de Sirwen, me detuve un momento, creyendo que mi atrofiado cerebro comenzaba a recordar… nada, solo recordaba cosas inútiles, como los nombres de las cosas, sus utilidades, algunas tácticas de guerra, pero nada que se refiriera a mi.

- ¿Quién eres forastero? – una voz interrumpió mis meditaciones, voltee al lugar de donde provenía la voz, no vi nada, por lo oscuro del lugar, dando traspiés camine un poco mas hasta que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, me tope con un anciano sentado en una de las raíces de los enormes arboles que se alzaban como murallas hasta el cielo, estaba vestido con una sotana gris y su barba blanca llegaba hasta su pecho.

- No lo se – balbuce, el anciano se me inspeccionaba de pies a cabeza divertido por mis pobres ropajes, sus enormes ojos brillaban con un aire pícaro.

- Mmm, ya veo, y ¿de donde eres? – volvió a preguntar el viejo, esta vez se acerco a mi con pasos agigantados movidos por su curiosidad, al menos eso creía.

- No lo se – volví a contestar, el anciano hacia círculos alrededor de mi, observándome, se coloco enfrente de mi y pregunto por tercera vez.

- ¿A dónde vas? – Espero un instante mi respuesta y antes de que dijera algo agrego – ¡No lo se!, jejeje – corriendo volvió a su raíz, se acomodo de tal forma que pudiera verme completamente – los hombres como tu son los que me agradan, jejeje – se rio de una forma violenta – no saben nada, pero eso no significa que quieran aprender – su expresión cambio, se volvió siniestra y acusadora – dime estas dispuesto a aprender.

Me contuve un momento, aquel anciano me causaba admiración, inspeccione con detenimiento mí alrededor.

- Es mi tiempo de preguntar – le grite y el anciano solo se encogió de hombros - ¿En que lugar de Artderia estamos?

- Vaya, no preguntaste quien era yo, jejeje – el anciano se mantuvo con una sonrisa, que con sus arrugas daban un aire de maldad – eso me agrada mas, muchacho, yo no obtuve información de ti y tu no la pides sobre mi, esto – dice levantando sus manos y señalando a todos lados – es el desierto pantanoso de Rossengore.

Rossengore, lo conozco, conozco el lugar, miro con desconfianza a mi alrededor

- Esto no es Rossengore – le reprendo – Rossengore no es un pantano, es una hermosa pradera llena de cornios, lemúridos y wandus, no esta tumba horrible – el anciano me miraba con asombro, creo que la curiosidad le llego al limite

- Pero muchacho, así es como era hace cientos de años – vuelve a bajar de su raíz, se acerca a mi y con una voz muy baja me dice – deberías tratar de no confundir tus clases de historia con la realidad, jijiji – se burla ofensivamente, yo comienzo a desesperarme, el dolor hace que me de vértigo, mas tengo todavía  animo para otra pregunta

- Y dime anciano, ¿Qué haces aquí? – el rostro del anciano toma una expresión grave, regresa a su árbol nuevamente despacio, casi cojeando.

- ¿Qué hago aquí? – se sienta, mira al cielo que esta cubierto por el follaje, y por las enredaderas – tal vez lo mismo que tu, buscando lo que estabas buscando, lo que los otros buscaban – hice una mueca de enfado, no comprendía de que me hablaba – si lo veo, se me olvido que no recuerdas nada, pero me parece fascinante que tu estés vivo todavía – señalando la entrada del templo agrego – en aquel lugar se esconde parte de la armadura del gran guerrero sin nombre – sonrió y sus ojos brillaron de nuevo – yo descubrí como se llaman 3 de las 10 partes que la componen, si jejeje, aquí se encuentra la IRA – su mirada era la de un maniaco, me di vuelta para observar el templo, era siniestro como todo en este maldito lugar, el brazo del viejo rodea mi cuello, es mas alto de lo que parecía, ambos observamos durante largo rato, y si el tuviera razón, que el motivo de que yo me encontrara aquí era para buscar la IRA

- Vine a buscarla – me confía – pero soy viejo y ya no tengo fuerzas como tu – me mira algo triste, me da unas palmaditas en la espalda y continua – muchos perdieron la vida aquí, y sin embargo es la mas fácil de conseguir, la COMPASION se encuentra en los hielos Nórticos, y el VALOR se encuentra en el oculto pueblo de IronGard, pero si tu pudieses ir por ella, te lo agradecería mucho.

Me quede en silencio, intentando recordar los motivos que me orillaron a venir a este lugar y como sobreviví a lo que mis compañeros no, y cuanto tiempo permanecí inconsciente, eran muchas preguntas.

- No puedo –respondí – me duele la pierna y estoy muy cansado – el anciano observo mi quejoso rostro y dijo

- No es cierto, no te duele nada ni estas cansado

Me volví hacia el con furia, como podía decir eso si ni siquiera sabia lo había pasado ahí dentro, pero antes de tocarlo me percate de que en efecto ya no me dolía la pierna y que el cansancio se había vuelto vigor. Mire al viejo estupefacto, el me regalaba la mas desquiciada de sus sonrisas

-¿Cómo lo hiciste? – pregunte azorado, el tan solo me guiño el ojo

- Las cosas inferiores, así como las personas siempre obedecen a quien es mas grande, mayor y mas sabio que ellos – filosofó con ademanes extraños, hizo una pausa y continuo – y ahora que estas mejor  ¿vas a buscarla?

Me mantuve en silencio pensando, meditando los hechos; sus motivos podrían ser los míos

- Acepto, solo una cosa más ¿Cómo es la IRA? – pregunte sin dejar de ver el templo

- Es una espada – respondió y en cada silaba su voz se volvió suave y lejana, un susurro.

- Oye… - voltee para verlo, pero ya no se encontraba a mi lado, gire 360° buscándolo, había desaparecido, una pequeña turbación sacudió mi mente.

- Bien de nuevo estoy solo, aquí  vamos – debía admitir que la presencia del anciano me llenaba de seguridad, me aventure al interior. Observe con asombro los cambios efectuados en mi corta ausencia, las ruinas se encontraban perfectas, como cuando debieron construirlas, el musgo había desaparecido mostrando mejor sus pinturas, lo único que se conservaba igual eran los cuerpos diseminados por doquier, entre de nuevo a la cámara donde desperté, era una habitación oval, el altar donde me encontraba inconsciente se hallaba flotando en agua y un único pasillo lo comunicaba con el resto del templo, camine hacia el altar y encontré la espada con su vaina al lado colocada a lo largo del pedestal. No parecía ser una gran joya, su empuñadura tenía una forma vaga, con una lamina semiesférica de metal que debía servir para proteger la mano del que la usara; la hoja que debía medir unas 7 hojas de largo, estaba cruelmente parchada con una placa metálica y remachada para unir los dos pedazos que formaban la hoja. Me burle de la persona que había reparado la espada, seguramente no tenia los conocimientos adecuados. De pronto una duda me invadió – ¿debía tomarla? – permanecí contemplándola, aun con el oxido irradiaba un aura extraordinario, incluso el mismo oxido brillaba, no cabía duda que su torpe confección escondía su enorme poder.

Tome la espada con indecisión, al momento de tocarla un espasmo sacudió todo mi ser, agitándolo violentamente, los recuerdos brotaron de mi mente con la fuerza de una caída de agua – Logre ver a una criatura inmensa con pinzas y cola semejante a la de los escorpiones, se acercaba a mi, a lo lejos una mujer gritaba agitando sus delicados brazos – nada mas, los recuerdos se esfumaron, desperté en el suelo dolido, si querer comencé a reírme de la ironía – creo que ya se como desperté aquí – le hable al aire, todo el lugar volvió a ser como era antes, derruido y opaco, la espada se encontraba ahora en su vaina, me levante, recordando, me di cuenta que la primera vez que estuve aquí no vi la espada. Sentí una curiosidad quemante por blandir la espada, la desenvaine y al primer movimiento mi ser fue invadido por una ira terrible y en contraste a esa furia asesina un miedo sobrenatural, luche contra mis manos para envainar de nuevo la espada, cuando al fin pude, toda la ira y el terror se desvaneció. Con el corazón aun agitado intente comprender que era lo que había ocurrido – entonces por eso te llaman IRA – me burle – de seguro yo sobreviví porque el que mato a mis compañeros fui yo, aunque no creo que esos esqueletos fueran mis compañeros, no podían serlo, eran demasiado antiguos como serlo; amarre la vaina de la espada con unas lianas y me la coloque en la espalda semioculta debajo de mi escudo.

Sumido en mis pensamientos me dirigí al exterior, observando con desconfianza, cuando llegue a la sala de los cadáveres note con asombro que estaba vacía, los esqueletos se habían esfumado salvo unos que hechos polvo se mantenían cubriendo el suelo. Con un nuevo temor me encamine a la salida, y a la luz filtrada por Selín el espectáculo ofrecido para mi era la mas siniestra y horrible broma jamás empleada, ¡Mis amigos caminaban por el pantano!

Quede estupefacto, los muertos se movían lentamente, errantes, arrastrando su armamento, las cuencas vacías que formaban sus ojos, resaltaban en la oscuridad iluminadas por una gran maldad. Me acerque cauteloso, intentando no llamar su intención. Ellos no hacían ruido, solo su armadura al chocar entre sus partes tintineaba, pero nada más. Me oculte detrás de una enorme roca, observando sus movimientos logre percibir el suave tintineo de una de las armaduras, voltee, y me encontré debajo de la mirada hueca de uno de esos monstruos, al tiempo que levantaba su pesada hacha oxidada; me quite de su camino lo mas rápido posible, el sonido que genero al dejarla caer era semejante a la de las flechas que surcan el cielo, cuando choco con la piedra las chispas chisporrotearon por doquier, antes de que la enorme piedra se partiera en dos. Las danzarinas luces llamaron la atención de los demás muertos, que con increíble velocidad se acercaron mi; sus huecos pechos generaban con el aire un extraño lamento que erizo mi piel, agónico y quejoso, desaparecía cuando dejaban de moverse; tomando mi mellada espada golpee en el cráneo a mi primer atacante, el impacto hizo que su cabeza se quebrara, desplomándose en el suelo, intente levantar su hacha pero era tan pesada que ni siquiera la moví, en el corto instante en que ocurrió todo, los demás muerto me rodearon, tome mi escudo y lo lance con todas las fuerzas que mi cuerpo me concedió; el escudo voló impactándose contra varios esqueletos convirtiéndolos en polvo, dejando un pequeño sitio libre como para que yo pudiese pasar, corrí pues, mientras los esqueletos que quedaban levantaban en el aire sus espadas y hachas blandiéndolas cuando me les acercaba, por suerte ninguna me toco. Tomando mi escudo salvador me aleje de aquel absurdo, corrí, lo mas que pude y avance un gran trecho antes de darme cuenta de que los muertos no me seguían, suspire lleno de alivio sin pensar en la razón de su indiferencia, podría caminar tranquilo eso era lo que me importaba. Camine durante una hora sin rumbo fijo, al menos eso creía porque en mi interior sabia que no era así; mis pies me guiaron a un claro, un hedor repugnante me doblo hacia delante, camine entre putrefactos cadáveres; eran recientes, no tendrían mas de 2 semanas – estos si podían ser mis camaradas – pensé intentando hilar los hechos pero un enorme cadáver me hizo olvidar todo, incluso la pestilencia.

Era un gigante, yo solo le llegaría a su cintura, se encontraba recostado sobre  un árbol tan grande como el e incrustada en su frente una lanza, al acercarme algo en mi espalda vibro, era la espada y con ella la lanza – ¿se conocen? – Me mofe – bueno abra que retirarla – apoyándome  en el musculoso y hediondo pecho saque la lanza de su calavera y de ella broto una pus morada, con la lanza en mano me volví para vomitar; después de recobrar la entereza, inspeccione mi recién adquirido tesoro, media aproximadamente 2 varas de largo, hecha de madera pero tan tenaz como el mas resistente acero, la punta inferior terminaba en un pequeño tridente y la punta de la lanza estaba dentada y filosa. Después de observarla un rato me pregunte si esta era una de las piezas de la armadura y si el anciano la conocía, sumido en estos pensamientos no me percate del movimiento a mi alrededor, hasta que un gemido gutural, profundo, como el que haría alguien que le han quemado la garganta, me sobrecogió, levantando la mirada me percate de que los muertos volvían a levantarse, maldije a mi suerte, el crujir de hojas me hizo dar un respingo mi gigante amigo se encontraba justo a mis espaldas levantando sus enormes manazas en el aire. Corrí hasta los demás cadáveres cuando el retumbo de su golpe sobre la tierra me sacudió, los otros zombis indiferentes al temblor producido por su compañero me atacaron con sus armas o con sus brazos, utilizando mi escudo me libre de sus golpes que eran tan intensos que cada uno me hacía tropezar, con la lanza comencé a cercenarles las cabezas, pero esto parecía no inmutarles, el gigante comenzó a avanzar hacia mi, sus pies empujaban o aplastaban a sus congéneres, corrí desesperado, usando la lanza le rebane las piernas a todos los cadáveres que intentaran acercarse a mi, el gigante arranco de raíz un árbol que brotaba en el claro y lo arrojo contra mi, por suerte ya me había internado en el pantano y los demás arboles me brindaron su protección.

Esta vez no deje de correr, comprendí la razón de que porque los esqueletos no me habían seguido, pensando en como escapar de aquel lugar, recordé que el viejo me dijo que esto era Rossengore, así que la única salida era el oeste, para llegar a las tierras Homicas del Este. Con esto presente me dirigí al oeste. Cuando llegue me encontré asombrado, había un desfiladero, y abajo el mar, el viejo me mintió, me senté para descansar observando el horizonte, Aponis brillaba en lo alto de un continente lejano – entonces esto podría ser Ro – reflexione – o cualquiera de las islas que conforman La-Shi-Ro-I, sabia que no había pantanos en Rossengore.

- Sigues pensando en tus clases de historia – una conocida voz me hizo rabiar

- Esto no es Rossengore, me mentiste – le dirigí al anciano una mirada de desprecio, la peor que tenia, el impasible me observa

- Ah pero el detalle esta en que tu no sabes nada y quieres aprender – se rio de tal forma que hirió mi recién formado orgullo de guerrero.

- Bien, tu ganas, pero si esto es la tierra dorada – como también se le llamaba a Rossengore – que le ocurrió, porque tal cambio

El anciano observo el horizonte, en sus ojos se notaba la melancolía de los años que han pasado, esta visión calmo mis pasiones al grado de sentir compasión por el.

- El Guerrero sin nombre y su acompañante, eso le ocurrió a Rossengore – me miro con ternura y continuo – nuestro salvador también fue nuestro destructor – quedamos en silencio, no comprendía aun lo que pasaba, quien era ese Guerrero.

- Nadie lo sabe – dijo como adivinando mis pensamientos – pero todas las razas coinciden en algo, siempre surgía de la nada, alto como un roble y musculoso como cualquier bárbaro, sus negros cabellos ondeaban con o sin el viento, y la luz de sus ropajes iluminaba la oscuridad bla, bla– escupió con repudio, luego cambiando su expresión a una sonrisa picara agrego – ahh, pero su acompañante, una mujer tan hermosa como una Argus caída del cielo, esbelta y muy bien dotada – en su cara se dibujo una sonrisa libidinosa – montada en su corcel, llegaban donde había problemas y los arreglaban, nunca pidieron nada a cambio, así que nadie nunca supo sus nombres, aquí fue donde comenzó la Era de la esperanza, esperanza generada por ese par de guerreros. Lucharon contra los demonios mayores enviando uno por uno al abismo de donde surgieron.

- Pero que ocurrió aquí – interrumpí desesperado por el hecho de que no contestase mi pregunta.

- No seas impaciente – me reprendió – aquí fue donde la ultima batalla ocurrió, donde los héroes acabaron con Rannok, el primero, nadie supo como fue, ninguna criatura tiene permitido entrar a Rossengore, solo dicen que hubo un gran terremoto, una luz se esparció en la ya iluminada Tierra dorada, esta fue separada de las tierras del Este, hundiéndose en el abismo de donde pendía, pero este la escupió asqueado de la maldad que tenia, el abismo devolvió aguas negras que mataron toda la vida brillante en Rossengore convirtiéndola en un pantano llena de muertos vivientes.

- Pero ¿por qué aquí? – Pregunte ya interesado en la explicación del anciano – pudo elegir cualquier parte para pelear

- Ah pero el guerrero no eligió – dijo apuntándome con el dedo – el siguió a la bestia hasta aquí, ella buscaba algo, algo muy valioso

- La piedra vital – respondí

- Exacto, la piedra que controla la vida y la muerte era lo que ese demonio pensaba que podía eliminar a su aparente indestructible enemigo – volvió el silencio, nos quedamos un rato observando el cielo, parecía que toda presencia de luz la había abandonado.

- O se me olvidaba – rompí el silencio – aquí esta la espada y esta lanza parece ser parte de la armadura.

- Consérvalas – me dijo deteniendo mi intento de entregárselas – la lanza pertenece si, pero no a la armadura principal, y tu deber será buscarla.

- ¿Mi deber? – lo mire extrañado, pensando en las curiosas circunstancias en que lo conocí

- Si, quieres respuestas y esta te doy –su aspecto era solemne – tu deber es reunir todas las piezas para el héroe que ha regresado.

- Pero no lo conozco – suspire intentando zafarme de la responsabilidad.

- Eso no tiene importancia, cuando las juntes él te encontrara y tendrás las respuestas que necesitas, en la costa se encuentra una balsa de remos, si llegas a ella lograras pasar el abismo y desembarcar en las tierras Homicas, suerte muchacho – mire el fondo del acantilado, sentí nauseas por la altura me volví a mi maestro

- Desapareció de nuevo – me queje – empiezo a odiar que haga eso – pero en el fondo me sentía agradecido por mostrarme el camino.